Personajes

Rodrigo Trigueros: ¡El “Papá” de los estilistas!

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P2160020 Definitivamente, Rodrigo Trigueros es el único estilista que conozco que, a punta de cortar cabello, ha logrado tener varias casas, edificios, una finca y entre sus mayores logros tiene un hijo veterinario, un diseñador gráfico y fotógrafo y una maestra… ¡realmente impresionante!

Y no es para menos, pues él se autodenomina: “el peluquero más caro en este momento”. De hecho, sus amigos, quienes al igual que él, son grandes peluqueros, lo toman como referencia para cobrarles a sus clientes.

Ellos le llaman, cariñosamente: “abuelo” o “papá”, y es que él los aconseja y les ayuda a ser cada día mejores peluqueros y a conseguir sus objetivos. Él es el ejemplo a seguir de muchos de ellos.

Por eso, su historia realmente merece ser contada, porque él es un hombre ordenado, estricto y ahorrativo que gracias a su dedicación, ha logrado cumplir todos sus sueños.

A las puertas de su retiro, él compartió conmigo su impresionante historia. ¡Qué la disfruten!

Su gran pasión: ¡La peluquería!

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Don Rodrigo recuerda que cuando estaba en la escuela le gustaba mucho dibujar; tanto así que la maestra le dijo a su papá que él podría ser un artista dibujando, pero su papá consideró que “eso era de maricones”. Y como no podían mandarlo a estudiar, le dijeron que aprendiera lo que pudiera.

“Entonces empecé a travesear con la tijera de costura de mi mamá. Y los vecinos decían: ¿vio que Rodrigo corta pelo? Entonces llegaban y yo me emocionaba, pero cortaba mal, pésimamente, eran puros mo

rdiscos y huecos”, recuerda.

A la corta edad de 12 años, se va a San José a trabajar en una farmacia; junto a ese local había una peluquería. Ahí le dijeron que si quería aprender, porque él les había comentado que le gustaba.

“En las mañanas iba a la peluquería y en las tardes a la farmacia. A los 13 años me vio un señor de la avenida 10 que tenía una peluquería unisex, y ahí terminé de aprender”, rememora.

A eso de los 16 años, le ofrecen venderle una peluquería en Tres Ríos. En ese momento él no tenía dinero y no podía sacar un préstamo porque era menor de edad. Entonces, convence al estilista para que se la deje a pagos.

“La remodelé a mi gusto, le cambié cosas, le puse más espejos, afiches… y como en esa época no había, entonces iba a la librería y compraba libros de muchachas y las pegaba por todos lados, eso era novedoso en Tres Ríos. Le puse Peluquería Rodrigo, unisex, para que la gente empezara a llegar”, asegura.

Sus inicios fueron complicados, pues llegó a un pueblo donde solamente había barberías, cuyos dueños eran señores mayores, y él era un chiquillo de 16. “La gente creía que yo era maricón, porque le cortaba el pelo a mujeres. Además, me veían y decían: ¡pero es un mocoso, cómo va a ser un experto!”

En un principio, recuerda, eran pocas las personas que llegaban a su salón, sin embargo, quienes salían de su negocio, lo recomendaban a otros, y así se fue haciendo de su clientela. En aquellos años, trabajaba todos los días hasta las siete de la noche (incluso los domingos) y los sábados hasta las diez de la noche.

Con el paso de los años, decidió irse de ahí y alquilar en otros lugares, hasta que resolvió ahorrar para comprarse un local nuevo.

Hace 26 años compró su propio local. “Al año de haberlo comprado, empecé a construir. Hice un préstamo en el banco y lo fui pagando. Incluso una vez vendí un carro que tenía para construir el salón y la casa”.

Pero eso no es lo único que su trabajo le dejó. Don Rodrigo construyó el edificio Plaza Trigueros. “Ese edificio lo hice con mucho trabajo, de lunes a sábado, de ocho a ocho. Cuando lo terminé de pagar, me compré una propiedad en Llano Grande, una finca, para retirarme”.

Actualmente, don Rodrigo trabaja menos horas por día, e incluso, los sábados no trabaja. Él asegura que le quedan unos tres o cuatro años antes de retirarse a disfrutar de su finca y sus perros.

“Yo digo que estoy retirándome poco a poco. Pero tengo un equipo tan increíble, de tanta confianza que me puedo ir tranquilo. Aquí todos saben hacer de todo, y eso es un verdadero equipo”, asegura.

A nivel personal…

Con-el-perro

Don Rodrigo se casó a los 19 años, con la persona que él llama: el amor de su vida, Nidia Piedra, con quien va a cumplir 50 años de casado. “Yo la conocí como a los 14 años, y yo decía: “Qué mocosa más insoportable y repugnante”; pero le decía: “Adiós, muñeca”. Hasta que un día me animé a invitarla a bailar”.

Además de ser su esposa, doña Nidia trabaja con él en el salón de belleza. “Yo le enseñé a peinar, maquillar y aplicar tinte. Lo único que ella no sabe es cortar pelo, y es porque no le gusta. Ella es la contadora del salón”.

Y agrega: “Ella es una mujer increíble. Los primeros 25 años no trabajó conmigo. Comenzó cuando yo estaba donde ahora es Family Pizza, porque en la tarde llegaba a dejarme almuerzo, y donde me veía tan apretado de trabajo se quedaba ayudándome a barrer. Y así empezó; ella ya lo traía, porque le gustaba mucho peinar”.

Don Rodrigo y su esposa tienen tres hijos. El mayor es diseñador gráfico y fotógrafo, tiene 48 años; luego sigue su hija de 45 años, quien es maestra de enseñanza especial, y el menor tiene 28 años y es veterinario. Además, tienen tres nietos, de 18, 12 y 6 años.

¡Sus otras pasiones!

Una de sus grandes pasiones es cuidar su jardín. Don Rodrigo es dueño de una finca de 7.200 metros, ubicada en Llano Grande de Cartago, y él asegura que tiene su carro para cortar el zacate y sus tijeras. Además, le gusta mucho sembrar plantas. “Me apasiona tener el jardín nítido, como una alfombra. Los sábados me dedico a la jardinería”.

Así como le gusta cuidar su jardín, de la misma manera le gusta cuidar su cuerpo. “No trasnocho, no fumo, no tomo y nunca como carnes, solamente mariscos. Yo tengo una alimentación muy estricta: ensaladas, mariscos y como tres veces al día”.

Además, don Rodrigo es fiel seguidor del deporte. Todos los domingos juega fútbol, practica tenis una vez por semana o cada 15 días, y todos los días camina un rato en la mañana y luego hace 30 minutos en bicicleta estacionaria.

¡Sus mejores Secretos de Belleza!

• Antes de hacer un tinte, yo recomiendo hacerle una prueba al cliente en un mechón de su cabeza, para que vea exactamente cómo va a quedar.

• En maquillaje yo siempre les digo: usen dorados, cafés, labiales cafés. Nunca rojos o rosados. No usen colores chocantes. Es importante jugar con los tonos y aconsejarle a cada cliente cuál le queda bien.

INTIMIDADES:

En nuestra sección de Personajes, se ha vuelto una tradición el conocer las “Intimidades” de nuestros entrevistados. Por ello, a continuación le presentamos los más íntimos pensamientos de Rodrigo Trigueros.

Fecha de cumpleaños: 9 de julio.

• ¿Qué no conocen los demás de usted? Que soy muy estricto.
• ¿Qué lo hace enojar? Lo mal hecho.
• ¿Qué lo hace feliz? Todo bien hecho.
• ¿Cómo reacciona ante los problemas? Mal, me enojo.
• ¿Qué es el amor? Es maravilloso.
• ¿Qué es el éxito? El triunfo, la constancia, ser estricto en uno mismo.
• ¿Lo más importante en su vida? Mi familia.
• ¿Su mayor logro? Haber sido estilista.
• ¿Su principal característica? Ser muy estricto.
• ¿Su mayor pasión? La peluquería.
• ¿Su mayor defecto? Perfeccionista.
• ¿Su mayor virtud? Cuidarme; cuidar mi cuerpo.
• ¿A qué le tiene miedo? A las alturas.
• ¿Dios? Definitivamente Dios es grande.
• ¿Sus hijos? Todos bellos.
• ¿Sus nietos? ¡Bellísimos, guapísimos!
• ¿Nidia? Una mujer excepcional.
• ¿Su familia? Mi familia en general, buenísima.
• ¿Costa Rica? ¡Uy, amo a mi país!
• ¿La peluquería? La amo.
• ¿Rodrigo Salón? Amo el nombre de Rodrigo Salón, es lo más lindo que hay.
• ¿Una confesión del pasado? En San Francisco, en un congreso de internacional de Wella, me cogió tarde y salí del hotel en carreras porque íbamos para un paseo, y me monté en el último bus que salió, que era el de los alemanes. Por supuesto, todo el mundo hablaba en alemán y yo no entendía nada… Yo me reía, pero me hacía el que estaba dormido. El que iba a la par mía me hablaba en alemán y yo nada más le hacía una señal afirmativa con la cabeza. Eso nunca se me olvida, y me molestaron un montón, porque cuando me bajé del bus, la guía alemana me decía que no, que yo iba en ese bus, pero me pasé al de los españoles, que era en el que venían mis amigos de Costa Rica.

Fuente: Rodrigo Trigueros, estilista
Rodrigo Salón, tel. 2272-7872

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